28 de diciembre de 2012

Poco por decir..

..y mucho por SENTIR...


A finales del año pasado, tal día como hoy, hice un recopilatorio de las fotos de mis niños y cuando digo mis niños me refiero a TODOS mis niños, es decir..mis hijos y mis sobrinos que son en definitiva las personitas que más quiero en este mundo. Este año he vuelto a hacerlo y al mirarlo con calma, no sé..una se cerciora de como el tiempo pasa y que en apenas un año las caritas, los gestos, las poses van cambiando. Nuestros niños se hacen mayores, sí, MARAVILLOSAMENTE mayores.

:)


(Quitar publicidad)


Canción: "Sin ti" de Teràpia de shock

Es de noche 
Está todo oscuro 
Estoy solo y no hay nadie 
Es de noche 
Un recuerdo 
Dentro del corazón, ella está dentro 
Sus ojos son brillantes 
y una sonrisa extravagante 
Ya no está, la he perdido 
Se fue lejos de mi alcance 
y siempre estará en mi corazón 

Sin ti yo no puedo 
Sin ti si no estás 
Sin ti yo no soy nadie 
Sin ti yo no puedo 
Sin ti si no estás 
Sin ti yo no soy nadie 

Es de noche 
Está todo oscuro 
no estoy solo no lo estoy 
tu estás conmigo 
y tus ojos son brillantes 
y una sonrisa extravagante 
y siempre estarás en mi corazón... 

Sin ti yo no puedo 
Sin ti si no estás 
Sin ti yo no soy nadie 
Sin ti yo no puedo 
Sin ti si no estás 
Sin ti yo no soy nadie 

Si no estás aquí 
Si no estás conmigo 
yo no te puedo mirar 
yo no te puedo sentir 
Si no estás aquí 
Si no estás conmigo 
Yo no te puedo tocar 
Yo no te puedo besar 
y siempre estarás en mi corazón 

Es de noche...

27 de diciembre de 2012

Nuestro campeón



El pasado sábado 22 de Diciembre Jordi tuvo su primera carrera atlética. Competían en su categoría (infantil) varios clubs y aunque no quedó entre los primeros aguantó hasta el final los más de 3 kilómetros de recorrido, así que para nosotros es, sin duda alguna, EL CAMPEÓN :)


19 de diciembre de 2012

Ya Navidad...


¿Ya?. Este año la Navidad me ha atropellado completamente. Es, posiblemente, la época del año que más me gusta y siempre siento que se me va de las manos y no puedo disfrutar de todos esos rituales que implica (y que adoro) como me gustaría. Porque sí...lo confieso, a mí me encanta poner el árbol y desempaquetar los adornos. Siempre tengo la sensación de que me encuentro emociones guardadas de otros años..."miraaa, el corazón de purpurina que hizo Jaume en P5!...y la bota de Jordi, y las estrellitas rojas que pintamos, y..." y me cercioro de cómo pasa el tiempo y de que no hay forma alguna de frenarlo.

El otro día Jaume me preguntaba la razón por la que el avi Rafel no quiere poner el pesebre este año. "Está muy mayor y se siente muy cansado, cariño" le expliqué, con la edad la gente pierde la ilusión por los detalles, nos volvemos más prácticos, menos soñadores...

- Y tú y el papa hasta cuando pondréis el árbol?
Nosotros?, hasta que seamos muy, muy viejitos.
- Y si sois tan viejos que no podéis ponerlo? (mi niño es que está en tó el tío)
Bueno, pues vendréis el Jordi y tú a ayudarnos, no?
(Se sonríe)
- Sí, y nuestros hijos también
Claro, que chulo, no? ¡nuestros nietos!




Vejez, incapacidad, nietos...buffff....mejor disfruto ésta Navidad sin hacer viajes al futuro! ;)

¡¡FELICES FIESTAS A TOD@S!!




15 de diciembre de 2012

Mama, que yo no me acuerdo de ná..


Hoy releía el blog, hacía mucho que no lo hacía, lo repasaba saltando entre entradas y años, vivencias y emociones hasta llegar a ésta foto hecha en el 2007, en Bolivia, en pleno proceso de adopción de Jaume. Esta foto está hecha en el hotel dónde nos alojábamos durante los primeros días en los que fuimos, al fin, una familia completa. Apenas unos días juntos y Jaume ya me miraba así...con esa carita de amor que me hechizaba (y me hechiza) el corazón. Me emociono al verla...y es que Jaume tuvo mamitis desde el primer día. Se me aferró al corazón con tal fuerza que la adaptación fue inmediata. Zasss!, maravillosa. Tan distinta, Dios mío, a la de Jordi...

Por si alguien no nos conoce diré que Jordi, nuestro primer hijo, llegó a nuestras vidas en el 2003, cuando la adopción internacional fluía si no de forma normal (la buRRocracia jamás ha funcionado normal) si mucho, pero muuuucho más ágil. La asignación de Jordi llegó un 1 de Agosto y el 18 del mismo mes -día de su tercer cumpleaños- pudimos abrazarle por primera vez. No puedo y lo juro, por muy ñoño que resulte escribirlo, no puedo recordar las palabras de la jueza sin que se me nuble la vista: "en el día de hoy el niño Jorge recibe el mayor regalo de cumpleaños: sus padres". Dios mío...oír aquello fue como un salto sin paracaídas, creo que toda la tensión guardada durante tantísimos años esperando ser madre se me derramó en cascada al oír esas palabras y yo, que siempre he sido y soy un hueso rancio para derramar lagrimas, desembocé allí mismo (en pleno juzgado y delante de un porrón de gente) años de impotencia contenida en bloque muy dentro, en el corazón.

Jordi llegó corriendo literalmente, cruzando el patio interior del orfanato y lanzándose, también literalmente, a nuestros brazos. Creo que en ese momento me quedé tan bloqueada que no atisbé a llorar ni a pensar ni a reaccionar (con Jaume me pasó exactamente lo mismo). Yo olí en plan leona a mi niño, me empapé de su olor y volví a mi bloqueo emocional. Cuidarlo, limpiarlo, protegerlo, acunarlo...era lo único que emanaba de mí mientras me abrazaba a mi marido y mi hijo. Mi hijo...no me lo podía creer, ¡mi hijo!.

Durante los cursos del Ci ya te previenen sobre las diversas reacciones que puede tener cada niño al conocer a sus padres adoptivos, seres desconocidos totalmente para ellos. Porque no nos engañemos, al principio somos alienígenas que se abrazan deseando amarse con todas sus fuerzas, pero en definitiva somos eso...desconocidos mutuos. Te comentan y te avisan de la posibilidad de un rechazo inicial por parte del niño, pero nada, lo juro, nada te prepara para sentirlo de verdad. Jordi me rechazó desde el primer momento. Sus tres añitos de edad habían absorbido el cariño de sus cuidadoras, ¿quien era yo y qué pretendía apartándole de ellas?. Toda la indiferencia lanzada hacia mí se contrastaba con la adoración rotunda que profesaba a su padre, una adoración unidireccional que alzó como un muro ante mí. Yo no entraba en su mundo. Fuera esa mujer de pelos amarillos!. :)

Jordi, Agosto 2003 (esa carita lo decía todo..)
Humor, ay el humor, que arma tan deliciosa para desdramatizar, no sabéis cuanto le debo....y es que todo ese dolor inicial es un capitulo tan remoto que hoy en día lo parodiamos con Jordi, que se mea de risa cuando le cuento mis artimañas de entonces para acercarme a él camelándole a base de darle chuches y piruletas o de cualquier otra cosa que hiciera posible que me viera, que me aceptara un poquito. Cuantas zancadillas me puso mi hijo...y cuantas lagrimas -internas y externas- derramé en Bolivia sin que nadie me viera. Por mucho que mi lógica aceptara aquella situación como "normal y pasajera" mi corazón no lo entendía. Veía a otras mamás adoptivas en su proceso de adaptación a los primeros días, los niños podían estar más o menos receptivos pero se dejaban abrazar, se dejaban querer...¿por qué el mío no?, ¿por qué Jordi me rehuía de esa forma?. Porque él abrazaba a todo el mundo, a todos!...menos a mí, entonces.. ¿sería yo el problema? (uffff, la de veces que me torturó esa pregunta). Me calmaba a mí misma pensando que poquito a poco revertiría esa aversión a base de amor y montañas de paciencia, buscando el foco de fiebre de su rechazo. ¿Qué le habría pasado a mi niño para rechazarme así?, juro que eso era lo que más me dolía, no saber, sólo observar, observar sus reacciones -que eran del todo normales salvo por su forma de ignorarme-. Hablé con la persona que le cuidaba en el orfanato y a quien Jordi adoraba e incluso llamaba "mamita" (porque a las cuidadoras les llamaban así "mamitas") para que me ayudara a llegar a mi hijo, ¿qué podía hacer? ¿cómo?. Jordi era un niño muy querido y alegre "dale tiempo", me dijo. Puse todo mi empeño en llegar a la matriz respetando sus ritmos, sus pautas, acercándome milimetricamente, intentado que me asociara a algo bueno...chuches, juguetes, parque, diversión...no lo conseguía. Durante el mes y pico que estuvimos en Bolivia Jordi me rechazó con todas sus fuerzas. Hasta un día -poco antes de volver a casa- en que decidimos ir al Zoo de Santa Cruz y mi niño se cayó rodando por una bajada golpeándose en la pierna. Todas las personas que estaban presentes (porque íbamos varias familias) corrieron a socorrerle y, oh sorpresa! en medio de todo el llanto él alzó los brazos hacia mí, sólo yo pude acercarme, sólo yo pude consolarle, sólo yo...En aquel momento Jordi me entreabrió su corazón y todo cambió, todo. Al fin pude abrazarle, al fin pude cuidarle, al fin pude empezar a quererle..(es duro confesarlo, pero es así). 

Hoy y con la perspectiva del tiempo, creo que fue entonces cuando empezó a cicatrizar su miedo a querernos por temor a perdernos. Algo que también nos habían advertido en los cursos para el Ci. Y es que mal que me pese mi hijo era de manual, eh? (ofú!), pasó por todas (o casi todas) las posibles fases emocionales que nos detallaban en el Ci. Complejito a reventar mi niño....pero tan maravilloso, tan único, tan gigante y tan nuestro que nos ha enseñado y nos enseña más que nadie en este mundo. Porque ser padres es un proceso de aprendizaje constante, un maravilloso cursillo intensivo de por vida dónde por muy buena letra que pretendas lucir la mayor parte de las veces te tropiezas con tus propios fallos colosales....

Hoy certifico que ese hilo rojo tan bucólico y al que todos los padres adoptivos nos aferramos ensoñadora y umbilicalmente, existe. Joder si existe. Me encanta volver a aquella época de la mano de Jordi, rememorar el día en que corrió hacia nosotros, "es que eras como una albóndiga, hijo", le digo "una croqueta pelona que se lanzó a nuestros brazos" y él se parte de risa y me abraza fuerte diciéndome "mama, que yo no me acuerdo de ná!"


Jordi y yo, Diciembre 2012 ;))

11 de diciembre de 2012

Sin título..

Sí, la verdad es que no he sabido como titular este post porque es un batiburrillo de cosas. Tardo tanto en actualizar que cuando lo hago no puedo comentar sólo una cosa, ni poner sólo una imagen...así que echo mano de los collages, que por otro lado ya sabéis que me encantan... :)

Este pasado puente de la constitución y la Inmaculada empezó y acabó genial a pesar de que no hicimos puente alguno, pero ese es otro cantar. El jueves nos reunimos con los tiets y la yaya Rosmari en casa para comer juntos y así poder disfrutar de las galletas de mi hermano, las mejores de todo el Montseny!!!, uhmmm... Las únicas fotos que tengo de ese día son, precisamente, de las galletas...¿a que tienen buena pinta? ¿a que se os hace la boca agua?...ñammmm:) (todo esto lo digo con mucho énfasis para hacerle la pelota, claro, a ver si las hace de nuevo ;). 

En serio, estaban deliciosas..

Y el sábado amaneció un día tan nítido y soleado que quisimos aprovecharlo. ¿Dónde vamos?, nos dijimos. Y de pronto recordé que por estas fechas la ciudad de Vic hace un viaje al pasado y celebra un mercadillo medieval bastante espectacular según me habían dicho. Se quedaban cortos....nos encantó!, estuvimos toda la tarde paseando por allí, caminando por el casco antiguo, perdiéndonos en aquellas callejuelas estrechas tan preñadas de historia, mezclándonos entre olores, colores, actores, artesanos, monjes y viandantes. Fue increíble, por momentos parecíamos teletransportados a otra época... 


Yo...¿qué decir? no me hubiera ido nunca de allí. Me hubiera quedado congelada en el tiempo hasta el próximo año...jeje..


Al irnos tuvimos la sensación de que nos quedaban muchas cosas por ver...(obras de teatro, demostración de tiro con arco, etc), así que hicimos el propósito en firme de volver cada año..

Por cierto...es pasión de madre o mi hijo cada día está más y más y más guapo? :)

Me encanta su gesto..


Y no, no, esto no se acaba aquí, eh?..el domingo tuvimos salidita mañanera a la montaña (con batalla de espadas inclusive) pero disfruté tanto haciendo fotos que merece otro post..