24 de octubre de 2009



Mientras Jordi se pelea con sus deberes Jaume dibuja a mi lado, hace círculos dentro de círculos...son tus ojos, me dice, y yo sonrío, hace media línea curva...es tu sonrisa, vuelve a decir....y me doy cuenta de que en los trazos simples y sencillos cabe toda una vida...





Interpretación del dibujo según su autor :) :

Esa especie de árbol con brazos y pies es la mama, a su lado y de color fucsia está el papa, los dos "muñequitos" de abajo son su hermano y él, el resto de dibujos sin forma son Mak (nuestro perrillo) Jazz el gato (curiosamente el otro día descubrió que desde hace dos meses ya no está con nosotros) y nuestros pajaros. Hasta ahí es un dibujo inocente, uno más de los muchos que hace -porque adora garabatear- y no precisamente el más bonito, pero lo que le hace especial y la razón por la cual he querido destacarlo es por algo que hizo luego, algo que me emocionó mucho, muchísimo: trazó un círculo y nos encercó a todos...



:)

15 de octubre de 2009

La grandeza de los seres chiquitos..





Se nos fueron, en cuestión de meses, uno tras otro y como si quisieran cruzar la línea casi a la vez, dos de nuestros pequeños-grandes seres. Les pudo la edad y el cansancio, pero se llevaron con ellos varias etapas y un montón de recuerdos.



Hasta siempre Jazz y Max...y gracias, allí dónde estéis, por todos los años que enriquecisteis nuestra vida..





Jazz & Max



(16 y 17 años)









































Para Yolanda..



( porque los pequeños ángeles siempre nos abrazan en el recuerdo).







6 de octubre de 2009

Familia....




..ese pequeño, elástico pero irrompible rectangulo central
ese que formamos los cuatro
es justo el eje de mi Universo...


:)

1 de octubre de 2009


Hoy hubiera cumplido 95 años...




Hay seres que nunca se van, que se quedan alimentándonos con una especie de oxígeno interno y que dejan patente el hecho de que viven en nosotros a lo largo y ancho de nuestro recuerdo...

Es curioso como retenemos según qué fechas, como si de golpe descendieran del calendario para hacernos una caricia, un guiño, un nudo... Siempre digo que la vaporosidad de mi vida se fue con ella, mi yaya Pili, aquella tarde del 2005 en la que todos envejecimos un poco sin saberlo. El tiempo de las cerezas se fue con ella y se quedó por siempre envuelto en algún lugar de sus manos, pellizcándome fuerte la mejilla mientras repetía "¡ay, mi niña!"





Chin-chín por tí, yaya!!