26 de octubre de 2006

Un finde de lo más "hamburguesado"...



Sí...... desde tiempos inmemoriales a las familias López-Gisbert siempre nos ha gustado eso de lanzarnos al campo...así, tal cual, en plan campestre, con bocatas, xirucas y fulard de escolta! (aiñsss que recuerdos).

Con el tiempo y un reloj ( por la edad, vamos) hemos ido perfeccionando la técnica y ahora, cuando nos juntamos las dos familias, no sabemos bien el porqué...nos posee como una fuerza sobrehumana-pijoteril que nos obliga a llevarnos la mesita campestre, la neverita, los vasos de plástico y el rollito de papel de cocina a modo de servilleta .

Estamos convencidos de que debe ser una especie de virus que no tiene vacuna....porque ahora ya no nos sentamos en circulo en el suelo a esperar que la humedad nos suba por la columna vertebral hasta conseguir ponernos una simpática sonrisa eléctrica, ni encendemos fogatas (básicamente porque está prohibido), ni comemos las salchichas pinchando directamente de la sartén (capullo el que pille la última!), ni llevamos cantimploras colgadas al cuello de aquellas color rosa-plásticorro que pesaban un web pero que le daban un sabor/olor tan peculiar, tan agradable al agua y que la obligaban a una a pasarse tres días como "paladeando" hasta llegar a preguntarse si de verdad habría vida después del regusto crónico a plástico y, por supuestísimo, ni que decir que aquel noble arte excursioneril de beber a morro-compartido ha quedado para esos momentos furtivos y tremendamente íntimos en los que atracamos el bote de leche condensada en la nevera de casa, cerciorándonos, of coursísimo!, que nadie nos ve...

( “Oye....que no queda ni gota de La lechera!!!”
.....“ah! fijo que ha sido el perro!” )



Ayyyyyyy sí....que duro, que tremendamente difícil es eso de aburguesarse.... :))))



(De verdad alguien se lo cree?)

;-)


Churrupeteándo...

El papeo!!

Nico, el chiqui-bombón de la familia..

Quemando energías..

Por último me enfurruño y me voy con mami..

12 de octubre de 2006

La primavera del Pilar...


Ya la vi al cruzar la calle y levantar la vista....me esperaba allí, con sus manitas diminutas aferradas a la barandilla del balcón, sonriéndome inquieta..esperándome con los ojos llenitos de ayer.

La vi de frente nada más entrar en la portería, estaba jugando con chapas en la escalera (se pasaba horas enteras así...) luego me vino a recibir a grititos de euforia al abrir la puerta del piso y tras de ella se formó de pronto un silencio ensordecedor...

La niña que fui vino a mi encuentro, concentró su infancia en aquellas paredes, jamás las había visto tan pequeñas, tan añejas, tan sin luz.....era como si la casa misma fuera distinta... Hacía tanto que no pisaba aquel suelo que la percepción de las formas y el espacio habían quedado por completo influenciadas por la visión de una niña...incluso cuando de adulta había recorrido cada habitación, seguía viendo las dimensiones de forma infantil...

Mi hermano, mi madre y Rafa se dispersaron, yo me fui a la habitación del fondo....allí donde dormían dos camitas y una mesilla, allí donde pasé innumerables noches con mi hermano, con Alicia, con mis libros y mis cigarrillos adolescentes, me fui allí....y en aquel rincón fue donde me encontré cara a cara con su ausencia. Ella, mi abuela, ella formaba la realidad de las formas, ella latía en las paredes que yo ya no veía, ella le ponía luz al distribuidor, iluminaba las ventanas y hacia inmenso aquel espacio...

Oí las voces de mi madre y mi hermano en la cocina llamándome y al ir a su encuentro tropecé con un bol, era el bol de Nova, la perrita (tan enferma de tiempo) de mi abuela que llevamos a sacrificar....quedaban aún restos de pienso y al verlos, al mirarlos...de pronto no sé que pasó pero se desataron mil tormentas de lluvia dentro de mí...y lloré...lloré...lloré....lloré e impregné aquellas paredes de todo lo que ya no tengo...

Lloré por los 37 años que me unían a aquel lugar que no pisaré ya más....lloré por no haber ido a despedir las cenizas de mi abuela, lloré por todos los días de mi vida que vendrán sin su voz llamándome “mi niña”, lloré porque al irse ella de pronto y sin saberlo nos creció a todos un aplomo grisáceo...rotundo... y envejecimos, lloré por los 3 años en que no conocí a mi hijo, lloré por las ausencias de los que se fueron y de los que están sin estar, lloré por todo lo que enquistaba mi alma, lloré....lloré...lloré...lloré...sin que nadie pudiera verme más que ella.....ella...la niña que fui...ella... la niña que soy...

Me llevé tres fotos que encontré en su mesilla y una caja metálica con las cartas añejas de mi abuelo, salí de allí como rompiendo la fina piel de una crisálida, viendo el otoño con ojos distintos, en comunión con la vida, en paz con el tiempo, libre de lagrimas.

No, no me despedí de la vieja casa, me la llevé conmigo anclada en el alma...tal y como siempre la quise, tal y como siempre la vi, tal y como siempre fue...amplia, inmensa, llenita de voces, de sol, de canciones, de vida, de flores, de risas, de colores, de luz....

Repleta a rebosar........DE PRIMAVERA.

(Felicidades yaya......allí donde sé que sonríe tu alma....)

7 de octubre de 2006

El oráculo de Luna..



Hace un par de semanas, mientras caminaba por una de esas callejuelas poco-muy-mal iluminada del centro de la ciudad, me encontré con una anciana de ciento veinte mil años que paseaba un perrillo-hamster de esos minúsculos con los ojos muy, muy, muy saltones......- tan saltones que parece que lloren continuamente para crear una especie de pegamento y conseguir así no salirse de las orbitas- y yo, que soy animalera profunda desde que tengo uso de razón (realmente se usa la razón?) me acerqué para acariciarlo..

-"uy, está en celo, la pobre "- me dijo la señora mientras la perrilla me lamía con devoción la mano.

-"que bonita es.." - dije yo.

..."y como se llama?"

" Luna... "

Y mientras me alejaba de allí, la pequeña Luna se me quedó mirando tan fijamente que me pareció que sus ojos se volvían canicas y rodaban junto a mis pies hasta girar la calle Avinyó..

Ayer noche, mientras la ciudad dormía y yo "furtiveaba" un cigarrillo en la terraza, la vi reinar en pleno cielo nocturo...mirándome.....tan de plata...tan inmensa...y no sé bien porqué me acordé de su pequeña tocaya canina...

Le oí decir una vez a Antonio Gala que aunque la luna es exquisitamente sabia es preferible no preguntarle jamás y mirarla siempre de reojo.

Y es cierto....



4 de octubre de 2006

Otoño...............¿en flor?


¿Nunca nadie se ha fijado que hay casas que tienen cara?

Y coches también....

Hoy de nuevo me fijaba en ello...en las casas....y es que sí, hay casas que parecen tener rostro e identidad propia...que "gesticulan", que son amables a la vista porque sus puertas y ventanas están llenas de una luz captada desde el mismísimo interior (y no me refiero a ningún diseño ultra moderno ni nada por el estilo) otras, por el contrario, están sumergidas en una oscuridad interna de patios vacíos, de macetas fantasmagóricas repletas de tierra seca (siempre me han parecido el símbolo más hiriente de la soledad), de voces quejumbrosas emergiendo desde el frío hueco del ascensor, como si -adheridas tras sus puertas- acumularan historias tan rancias y extremas que han agriado su fachada sumiéndola en un gris plomizo que te gruñe, te marca y te araña al pasar, como una zarpa...

Hoy al girar rápido la esquina para esquivar una de esas casas con cara de niña del exorcista...el viento, juguetón él, me atrapó a traición y mientras se compinchaba con un remolino de hojas secas para levantarme prohibitivamente la falda, de pronto..., me dio la risa tonta....y me volví niña...y me sentí liviana...casi etérea...sin pizca de sal en los zapatos...

Entonces... no sé bien porqué, pensé en Takashi...el bonsái de hojas de lagrima y en su primavera otoñal...y sentí que hubiera sido perfecto haber podido eternizar ese instante...


En fin, que cosas le vienen a una cuando el viento le zarandea la cabeza........y al otoño le nacen flores...

:))